Nº 8

Fernando Barbarin

EDAD

 

¿Alguna vez has mirado tan fijamente a alguien conocido que su cara termina por ser totalmente irreconocible, o has repetido tanto una misma palabra que su significado desaparece entre tus labios? A mí a veces me ocurre eso con muchas cosas. Hay días que cierro los ojos y pienso como sería mi vida sin ellos... al cabo de unos minutos los abro como se abre la boca tras permanecer sumergido bajo el agua, en ese momento me siento muy feliz y afortunado por poseerlos, en cambio hay otros días que me entristece lo que mis ojos ven y otros simplemente quisiera tenerlos de otro color. Así que he asumido, y me alegro por ello, de que en esta vida no existe absolutamente nada que permanezca estático. Ni tan siquiera los objetos muertos, todo cambia o puede cambiar dependiendo de las ciercustancias. Observar tres hielos en un vaso de agua o contemplar un simple kiwi se puede convertir en una fenomenal experiencia o en una perfecta tonteria, pongamos por ejemplo el mar. Un día puedo mirarlo y no ver nada, otro me fijo más y veo que está subiendo la marea, a veces lo observo y compruebo como modifica su forma y color, pero otro día lo contemplo con detenimiento y me convierto sin darme cuenta en su bello sireno. Nada es fijo ni permanece quieto, a nadie le sienta igual el mismo vino de igual manera que el mismo vino no siempre te sabe igual, las notas de una melodía pueden modificarse mientras las absorve tu oído, esa persona tan importante para tí, un día deja de serlo, pero otro día descubres la belleza de cien tuneras atardeciendo, te puede emocionar con lo que te hacía reír, hay cosas que pierden su gracia y muchas otras no te preocupan, y eso que pensaste que era para siempre hoy definitivamente lo has olvidado... Se puede observar atentamente un objeto o una situación, y es algo que pienso que deberíamos hacer con más frecuencia, ya que vivimos muchas situaciones de manera normalizada cuando en realidad no lo son. Como quien dice, hasta ayer, para los blancos era normal que las personas de raza negra tuvieran que viajar en la parte trasera de las guaguas, o para los hombres que las mujeres estuvieran privadas del derecho a voto. Para muchos hoy es normal la esquilmación de los océanos, el derroche energético o la extrema pobreza. ¿Hay qué esperar a mañana para ver cúantas cosas de hoy nos parecerán inconcebibles?. Todo cambia, hasta esto que he escrito, si lo relees en otro momento puede que sea distinto.

Nunca se mofen de una persona contemplando algo, probablemente esté en un “lugar” donde nosotros no hemos sabido llegar.